11 noviembre 2013

BATALLA DE CHECACUPE (RESUMEN)

Túpac Amaru II.
Resumen de la batalla de Checacupe 

Al finalizar el Sitio del Cusco, Túpac Amaru II se replegó hacia Tungasuca llegando el 13 de enero de 1781. Aquí reorganizó sus fuerzas y envió tropas al mando de Ramón Ponce hacia Paruro y Tomás Parvina hacia Urubamba. Poco después el Inca encabezó una campaña hacia Cotabambas (Apurímac).



Avanzó por Acos, Pillpinto, Accha, Omacha, Piti, Maras, Chuquibambilla y llegó a Cotabambas. A su paso reclutó hombres y acopió provisiones. Al saber que se acercaba el mariscal José del Valle al mando de un ejército formado en Lima, el Inca regresó a Tungasuca a mediados de febrero de 1781. Del Valle llegó al Cusco el 24 de febrero de 1781. Lo acompañaba el visitador Antonio de Areche.

En el Cusco, los realistas organizaron su gran ofensiva con gran rapidez y el 4 de marzo de 1781 salieron las primeras columnas rumbo a Tungasuca. Mientras tanto Túpac Amaru II cometió el error de no convocar a las tropas que actuaban en diversos frentes; es decir, no reforzó sus posiciones. El 22 de marzo, el avance realista sufrió un golpe al pasar por Pucacasa, donde recibieron una gran descarga de fuego y piedras que los obligó a retroceder hasta Quiquijana. En su retirada, muchos hombres desertaron.


Creyendo, que la campaña de Del Valle había terminado, el Inca cometió otro error: envió parte de su ejército a reforzar a los que combatían en Chumbivilcas, Caylloma y Urubamba. Pero los realistas se reorganizaron rápidamente y retomaron su ofensiva. El 6 de abril llegaron al llano de Checacupe, donde encontraron al ejército tupacamarista y lo rodearon. La columna indígena del realista Mateo Pumacahua inició el ataque, siendo seguidos por la vanguardia del ejército virreinal. Los rebeldes acudieron al choque, pero el fuego de los mosquetes y las embestidas de la caballería realista los arrasó completamente. Muchos tupacamaristas fueron muertos en el campo de batalla y los sobrevivientes huyeron dejando sus armas y municiones.

El mismo Túpac Amaru II estuvo cerca de ser capturado, pero su habilidad de jinete y la destreza de su caballo lo puso a salvo. Al llegar al río Vilcanota, el Inca se arrojó a las aguas y la cruzó nadando. Pudo haber muerto arrastrado, pero logró salvarse y buscó refugio en el pueblo de Langui.