23 junio 2010

BIOGRAFIA DE MANCO INCA (RESUMEN)

Manco Inca en un dibujo del cronista Guamán Poma de Ayala.

Biografía resumida de Manco Inca

Manco Inca Yupanqui nació en 1515, en Tiahuanaco, cerca del Lago Titicaca. Sus padres fueron el emperador Huayna Cápac y la Coya Mama Runtu. Como miembro de la realeza incaica fue educado por grandes amautas en el Yachayhuasi (Casa del Saber) del Cusco.

Cuando estalló la guerra entre sus hermanos Huáscar y Atahualpa, Manco Inca regresó de una expedición al Paititi para reforzar las tropas del primero. Durante el retorno se enteró del triunfo de los atahualpistas que incluso ya controlaban el Cusco (1532). También le informaron de la cercanía de un ejército huascarista que venía acompañado por "emisarios del dios Wiracocha". Se trataba de los españoles.

Entonces, Manco Inca se unió en Jaquijahuana a Francisco Pizarro, y juntos derrotaron al general atahualpista Quisquis en la batalla de Anta. Esto le permitió ingresar al Cusco acompañado de los "divinos" barbudos que lo reconocieron como nuevo Sapa Inca (1533).

En 1534, cuando Francisco Pizarro regresó a Jauja, Manco Inca fue apresado por Juan Pizarro, quien lo torturó para que confiese la ubicación de tesoros escondidos. El monarca indígena resistió el tormento, hasta que a comienzos de 1536 logró escapar del Cusco. Con la ayuda del Willac Umu, el gran sacerdote del Sol, Manco Inca logró reunir 75 mil guerreros para recuperar el Cusco y destruir Lima. Los españoles se salvaron por la ayuda de miles de indios huancas, chachapoyas, cañaris y huaylas, que no querían la resauración del Imperio Inca.

Manco Inca se refugió primero en Ollantaytambo, y en 1538 se estableció con su corte y sus tropas en las montañas de Vilcabamba, en la selva del Cusco. Desde ahí dirigió varios ataques contra los españoles y sus aliados.

En 1542, dio asilo a un grupo de almagristas derrotados en la batalla de Chupas. Éstos le enseñaron al Inca a montar caballo, usar armadura y manejar el arcabuz. Sin embargo, en 1544 Manco Inca fue apuñalado por Diego Méndez y sus compañeros refugiados. Los asesinos fueron alcanzados por los guardias reales y murieron a lanzadas.