06 noviembre 2013

TUPAC AMARU II EN EL ALTO PERU (RESUMEN)

Túpac Amaru II. 
Dibujo: Josué Maguiña.
Resumen del levantamiento de Túpac Amaru II en el Alto Perú 

Después de la batalla de Sangarará (18-11-1780) Túpac Amaru II descartó atacar y tomar rápidamente el Cusco, como se lo aconsejaba su esposa Micaela Bastidas. Le pareció que lo mejor era dirigirse de inmediato a la región del Contisuyo para tomar la ciudad de Arequipa, antes que lleguen las tropas virreinales que podrían desembarcar por Quilca.


En el trayecto Túpac Amaru cruzó la provincia cusqueña de Chumbivilcas, pasando por Santo Tomás, Velille y Livitaca, siendo aclamado como Rey Inca por muchos indígenas y mestizos. Avanzó hacia Caylloma, y durante el camino escribió cartas para sus simpatizantes arequipeños, a quienes les dijo "vasallos míos" y prometió librarlos de "las perversas imposiciones y amenazas" de los chapetones.

Era finales de noviembre de 1780, la vanguardia rebelde ya había ingresado a la ciudad de Caylloma y era recibida con festejos, cuando de pronto Túpac Amaru se detuvo en Coporaque (Espinar). Había cambiado de planes; ahora pensaba que era más urgente marchar al Alto Perú. Había recibido noticias de la reunión de un ejército de corregidores en la ciudad de Lampa, cerca del Lago Titicaca.

Al mando de 3000 indios y mestizos el Inca avanzó victorioso por Chuquibamba, Ayavirí y Pucará, lugares donde "fue recibido con toda grandeza". El día 9 de diciembre Túpac Amaru, cabalgando junto a su hijo Hipólito, ingresó triunfalmente a Lampa; la fuerzas realistas habían escapado. Las tropas rebeldes saquearon e incendiaron las propiedades de las autoridades realistas, sobre todo las del corregidor Horé y del cacique Choquehuanca.


Luego Túpac Amaru II se dirigió a la ciudad de Azángaro, donde también fue aclamado como soberano. Cuando muchos creían que pronto tomaría Puno y La Paz, el Inca suspendió su campaña en el Alto Perú y enrumbó al Cusco. Acababa de recibir una carta de Micaela Bastidas suplicándole su pronto retorno para tomar de una vez el Ombligo del Mundo, antes de que llegue el poderoso ejército realista que había salido de Lima al mando del capitán Gabriel de Avilés.

A fines de diciembre de 1780, las tropas realistas y las fuerzas rebeldes avanzaban a toda marcha rumbo al Cusco, para el choque que decidiría el destinó del Perú y América. Continuará