31 agosto 2013

MILAGRO DE SANTA ROSA DE LIMA EN PERÚ

Santa Rosa de Lima.
Milagro de Santa Rosa de Lima en Perú 

Joris Spilbergen (Spitberg) fue el primer corsario holandés (pirata contratado por Holanda) que amenazó el Virreinato del Perú. Al mando de 6 navíos cruzó el estrecho de Magallanes a comienzos de 1615, y el 18 de julio derrotó a la flota enviada por el virrey Marqués de Montesclaros en el Combate de Cerro Azul, cerca de Cañete. Entonces enrumbó al Callao y se aprestó para el desembarco y el saqueo de Lima.



Isabel Flores de Oliva (Santa Rosa de Lima) era una joven de 29 años con una profunda vocación religiosa, consagrada a la vida mística y la ayuda a los enfermos. Siguiendo como modelo a Santa Catalina de Siena mortificaba su cuerpo y le quitaba horas al sueño para dedicarse a la oración.

Cuando el corsario Spilbergen, que profesaba el calvinismo, llegó al Callao en todo Lima se esparció el rumor de que sus hombre entrarían al Convento de Santo Domingo para profanar el Sacramento del Altar. Al oírlo la santa limeña corrió hasta el templo y "subió al altar para escudar la eucaristia con su propio cuerpo", dispuesta a morir en su defensa. Al mismo tiempo le suplicó a la Virgen del Rosario que protegiera la ciudad.

Curiosamente, Spilbergen no desembarcó en el Callao ni atacó Lima; enrumbó a Paita y Acapulco, luego a las Molucas para nunca regresar. Los limeños le atribuyeron su salvación a Santa Rosa de Lima, y hasta hoy muchos recuerdan el episodio como uno de sus principales milagros.

Sin embargo, es importante añadir algunos datos que contribuyen a entender mejor el por qué se salvó Lima aquel martes 21 de julio de 1615:

- En el Combate de Cerro Azul Spilbergen perdió un barco y las otras cinco quedaron muy maltrechas.

- En el mismo combate, el corsario holandés perdió a la cuarta parte de sus hombres.

- Cuando Spilbergen llegó al Callao y ordenó el desembarco sus lanchas fueron bombardeadas por un cañón que protegía el puerto.

- Spilbergen solo contaba con 300 hombres, y no se sintió suficientemente fuerte para continuar el ataque.